viernes, 22 de agosto de 2008

Leyendo galopando... Why not ?

México, cuna de imaginaciones y ataúd de pasiones inmortales. México lindo. Esta novela de mi amigo Naro, amigo de un día increíble pasado (por azar o coincidencia) en la Lisboa “de mil años”, es una novela imaginativa a rabiar, donde vida y muerte se enredan, como el ovillo de lana que Misifus enredara. "El Orden Infinito" de Rodolfo Naro, (finalista Premio Planeta) la encontré cual un mural gigantesco, un mural hecho de palabras, uno en que se pintan mil y mil sucesos, México como un desordenado orden, si cabe decirse. Es una novela que transcurre en Analco, pueblo sin aparición en ningún mapa. Analco como quien dice Comala o la Ciudad de Los Césares. En fin, en este pueblo de Naro la vida toma ribetes insólitos, ribetes del porte de este planeta, como ingresar a las lecturas de los grandes muralistas mexicanos tales como Rivera, Siqueiros, Tamayo y Orozco.

Durante su lectura me dije asombrada: esto es mucho, es demasiado. La muerte bailaba por todas partes, la santidad allí era un exceso; Sor Matea, sor que, así como Analco, no la encontraremos sino allí, en ese orden desbordante que, Rodolfo, echaste a andar como quien suelta un cargado coche de feria cero abajo. El Orden Infinito, lo recalco para recomendarlo, es una novela de “agárrense”. Su comparación con el Pedro Páramo de Juan Rulfo, de Analco con Comala, es inevitable. Y el Orden éste, sin embargo, permanece en pie, justificando la fecundidad imaginativa de este Mexico, padrísimo.

De niña en mi casa siempre me acompañaron rancheras, era la música doméstica que trataba de “domesticarnos” a mí y a mis nueve hermanos por lo tanto leer estas páginas, me permitió también bailar con mi infancia, huy uyui ...los muertos, los presos, la Adelita que se iba con otro, el cucurucucu paloma, lagrimas, muchos disparos…fuerzas vivas que me hicieron un buena elongación para montarme y galopar sin caerme de esta escritura con tantas cicatrices. Fascinante su lectura, ojo que teminó el libro y nadie me vino a matar, a ajusticiar…estoy feliz vivita y coliando.

Para más detalle, es significativo que, en el principio del Orden éste, una mujer fuera la voz, voz que se reparte y reúne según el bypass de la narración naroense, voz feminina que se reparte en hombres y mundo. La mujer, el útero de la memoria. Sí, El Orden Infinito es el pre-parto, lo viscoso, ese crecimiento que empezamos de golpe. ¿Es que siempre llegamos al mundo en la mitad de la película?

1 comentario:

Ciriaco Pescador dijo...

Naro entonces es un buen punto de partida para comenzar a tocar Adelita, que grato encontrarte en esta cosmonáutica blogósfera, yo también tengo blog pero es un verdadero "freakshow", profundamente hermético y autocomplaciente pero quepo por ahí, quiero decir, todos tenemos un espacio aquí dentro.

Un abrazote y vamos por ersa ranchera
C.